Blirmedios

Brindamos servicios de difusión publicitaria a través de su red de canales de televisión y radioemisoras de provincias.

22 de marzo: Día mundial del agua 2017

Este año, nos concentramos en el desperdicio del agua y en cómo reducir y reutilizar hasta un 80% del agua que malgastamos en nuestras casas, ciudades, industrias y agricultura y que fluye de vuelta a la naturaleza, contaminando el medio ambiente y perdiendo nutrientes valiosos. Necesitamos aumentar la recolección y tratamiento de las aguas residuales y reciclarlas de una forma segura. Al mismo tiempo, necesitamos reducir la cantidad de agua que contaminamos y malgastamos para ayudar a proteger el medio ambiente y los recursos hídricos.

La mayoría de las actividades humanas generan aguas residuales, y más del 80% de las aguas residuales de todo el mundo se liberan en el medio ambiente sin tratamiento.

Esta situación no puede continuar: este es el mensaje del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos. Limitar la liberación en la naturaleza de aguas residuales sin tratar no solo salva vidas y mejora la salud de los ecosistemas, sino que, además, puede contribuir a fomentar el crecimiento sostenible.

El acceso al agua potable y al saneamiento es esencial para los derechos humanos, la dignidad y la supervivencia de mujeres y hombres de todo el mundo, en especial los más desfavorecidos. También es decisivo para avanzar en la consecución de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en su conjunto, puesto que el agua es un hilo conductor de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus metas interrelacionadas.

Ante la demanda creciente, las aguas residuales pueden constituir una alternativa fiable como fuente de abastecimiento de agua; para ello es preciso cambiar el paradigma de la gestión de las aguas residuales, pasando de “tratar y desechar” a “reducir, reutilizar, reciclar y recuperar”. Las aguas residuales ya no deberían verse como un problema, sino como parte de la solución para problemas a los que se están enfrentando todas las sociedades. Las aguas residuales tratadas pueden ser una fuente alternativa de abastecimiento de agua económicamente eficiente, sostenible, segura y fiable para diversos fines, desde el riego hasta los usos industriales, pasando por el consumo de agua potable, especialmente en situaciones de escasez de agua. Para ello, debemos cambiar las mentalidades, concienciar y redoblar los esfuerzos educativos para compartir los beneficios de la reutilización de las aguas residuales.

Debemos situar la mejora de la gestión de las aguas residuales en el centro de una economía circular, logrando un equilibrio entre el desarrollo y la protección y el uso sostenible de los recursos naturales. Ello aportará amplios beneficios, con repercusiones en la seguridad alimentaria y energética y en la atenuación de los efectos del cambio climático.

Anuncios